TRES FACTORES DEL DESEMPLEO EN COLOMBIA


El panorama del empleo en nuestro país refleja problemas fuertemente arraigados a nivel político y económico. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística, quien es el ente encargado de presentar los indicadores laborales en Colombia, dijo hace pocos días y en términos muy alentadores, que el porcentaje de desempleados en Colombia ha vuelto a ser de un dígito. Para muchos esta declaración puede ser positiva y un síntoma leve de mejora de la economía. Sin embargo, surge el interrogante de si el desempleo en Colombia se reduce a la difusión de una cifra por los medios masivos o existe una verdadera preocupación y avances significativos por parte del gobierno y los actores involucrados.

Sea cual sea la respuesta, existen varios factores que no han permitido que las medidas tomadas por la Casa de Nariño sean cien por ciento efectivas. De acuerdo a quien escribe, son tres los factores que más han influido negativamente en las políticas para fomentar el empleo en Colombia: la falta de educación y sinergia academia-empresa, el boom de las empresas temporales y Cooperativas de Trabajo Asociado (CTA) y, el degenero de la corrupción.


El acceso a la educación de sus habitantes desde temprana edad, sigue siendo uno de los principales ideales de toda nación alrededor del globo. El problema de la educación en Colombia radica en que millones de jóvenes se matriculan en la primaria, sólo algunos llegan al bachillerato y un porcentaje minoritario alcanza a llegar a la universidad o a los estudios técnicos profesionales.[1] Ahora bien, esa pequeñísima porción de afortunados que llega a los niveles superiores de educación (pregrado y posgrado) a la hora de buscar empleo se encuentran con la paradoja máxima de nuestro mercado laboral: “Si no tienes experiencia o cuentas con pocos estudios, no accedes al puesto por no contar con ellos y si, por el contrario, tienes mucha y además muchos estudios, entonces tienes un perfil muy alto para el cargo.”


Y es que a diferencia de varios países desarrollados, en Colombia existe poca o casi nula comunicación entre el sector académico y el empresarial. Constantemente son los empresarios quienes se quejan de la falta de preparación de los muchachos que salen de los diferentes centros educativos. Tanto los programas que ofrecen estos centros como el contenido de los mismos distan en muchos casos de adaptarse a las condiciones socio-económicas de nuestro país para convertirse en copias de modelos norteamericanos o europeos. En naciones más desarrolladas los modelos educativos están estrictamente ligados a los planes de desarrollo de carácter nacional y cuentan con el soporte clave del sector empresarial, que se convierte en una brújula de las necesidades reales de formación que requiere tal desarrollo.


En segundo lugar, el revuelo generado por las empresas temporales ha sido otro factor influyente de manera negativa en el panorama del empleo en Colombia. En nuestros días, la contratación de empleados temporales es una práctica muy común que acrecienta el desempleo, ya que las empresas solo se dedican a seleccionar trabajadores temporales, los cuales laboran durante cierta cantidad de tiempo para después ser despedidos de la compañía, una práctica que les hace ahorrar una buena cantidad de dinero pero que promueve un mayor establecimiento del desempleo en Colombia.[2] Ahora no es extraño ver a médicos y abogados, profesionales y empleados de todo tipo laborando por medio de alguna de estas empresas que se han vuelto una cortina de humo para que muchas empresas se ahorren unos pesos al tiempo que retiran la palabra estabilidad del manual de funciones de sus empleados. El prescindir de esta seguridad en sus trabajos hace que muchos de estos empleados no construyan sus carreras a largo plazo ni cuenten con un norte claro al dejar sus cargos, lo que desestima sus posibilidades para conseguir un nuevo empleo.


Un tercer factor que configura el establecimiento del desempleo en nuestro país, es la corrupción. Son muchos los puestos públicos que se adjudican a incompetentes como parte de prevendas y otros descalabros políticos, dejando a un lado a las personas idóneas que concursan para cada uno de los puestos a los que aspiran. Esto crea un caos para la oferta de oportunidades, pues no pocos piensan que ciertos cargos son simplemente inalcanzables por el sólo hecho de no tener determinado apellido o no haber apoyado a determinado candidato en las pasadas elecciones.


De esta manera surgirían muchos otras causas del desempleo (como la poco desarrollada cultura del emprendimiento) e igual número de señalamientos en un país en donde –según un correo electrónico que circuló hace algún tiempo- se requiere título, dos posgrados y experiencia para acceder a un puesto con el salario mínimo, pero ningún requerimiento académico para ser elegido Senador de la República.



[1] Educación en Colombia [cited november 10 2011] Available from internet:

http://www.encolombia.com/economia/Economiacolombiana/Estructuradelaeconomiacolombiana4.htm

[2] Desempleo en Colombia [cited november 10 2011] Available from internet:

http://sobrepolitica.com/desempleo-en-colombia/

TLC: NUEVOS RETOS PARA LA ADMINISTRACIÓN DE LA CALIDAD

Hace pocos días se firmó el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, un tratado que sin duda alguna, traerá consigo cambios positivos para muchas organizaciones en nuestro país. Es decir, quienes pretendan continuar en el mercado deberán fortalecerse mediante diferentes estrategias en diferentes dimensiones de la compañía. La administración de la calidad es una de esas dimensiones clave.

Gracias al legado de haber participado activamente en dos guerras mundiales, históricamente los Estados Unidos han usado el concepto de calidad como una ventaja competitiva dentro de sus industrias. Esta filosofía se aplica en un mercado gigantesco (el más grande mercado doméstico del mundo, por lejos) lo que genera un sinnúmero de compañías competitivas y proactivas, peleando en diferentes categorías por aumentar su participación en un mercado cada vez más fragmentado. Un panorama así es el que enfrentan las compañías colombianas desde ahora, por lo que los retos no son pocos. Por supuesto, unas se encuentran mejor preparadas que las otras, no sólo por su tamaño, sino por su madurez.




Tal vez, uno de los retos más importantes es cambiar esa mentalidad que dice que “el cliente siempre tiene la razón”. El cliente muchas veces no tiene ni idea de qué es lo que quiere, y las organizaciones cada vez más deben mejorar su capacidad de anticiparse a esos requerimientos. “Si le hubiera preguntado a la gente qué quería en esos momentos me hubieran dicho que un caballo más rápido”, es una frase que se le atribuye a Henry Ford y qué habla de la importancia de la innovación como condición necesaria para que exista la competitividad.

Por otro lado, existe un desconocimiento en nuestras industrias sobre el verdadero valor de la implementación de un sistema de gestión de calidad. Nuestras empresas realizan esfuerzos económicos importantes y reingeniería para conseguir una certificación de calidad, pero al conseguirla no saben qué hacer con ella. Muchas de ellas piensan que la calidad culmina con tener un sello y, peor aún, consideran que ofrecer buena calidad en sus productos o servicios es un rasgo de posicionamiento.

Llevar gráficos de control o realizar muestreos, es sólo la punta del iceberg en lo que se refiere a administración ce la calidad total. Estas son únicamente herramientas que, sin dejar de ser importantes, deben estar enmarcadas en una infraestructura tecnológica y física. La competitividad implica el mejoramiento contínuo, y la administración de la calidad, también. El nuevo entorno implica que las organizaciones vivan en una constante metamorfosis que les permita reaccionar positivamente a los cambios que ocurren de manera vertiginosa.

Finalmente, vale la pena agregar que en Colombia, existe una poca interrelación entre la academia y la industria, como si cada una fuera por su lado. La participación de la academia en los procesos investigativos y de desarrollo de la industria norteamericana es un elemento preponderante dentro del liderazgo de los Estados Unidos, lo que se convierte en algo para aprenderles. Acá son pocos los esfuerzos que se dan al respecto para trabajar en equipos empresa-universidad, a pesar de que los pocos existentes han dado fe de su éxito.

Tal vez no haya ni ganadores ni perdedores al momento que empiece a regir el TLC con los Estados Unidos, lo que sí es seguro es que los cambios tendrán lugar a diferentes escalas, la gestión del conocimiento será una constante en las empresas mientras que una eficiente administración de la calidad alcanzará su máximo nivel en las empresas que quieran continuar en el juego: quienes no la conocen ni aplican, tendrán que adoptarla; y quienes ya la realizan, deberán sacarle el máximo provecho.

REFLEXIONES SOBRE ÉTICA EMPRESARIAL


“A diferencia de otros seres, vivos o inanimados, los hombres podemos inventar y elegir en parte nuestra forma de vida. Podemos optar por lo que nos parece bueno, es decir, conveniente para nosotros. Y como podemos inventar y elegir, podemos equivocarnos, que es algo que a los castores, las abejas y las termitas no suele pasarles. De modo que parece prudente fijarnos bien en lo que hacemos y procurar adquirir un cierto saber vivir que nos permita acertar. A ese saber vivir, o arte de vivir si prefieres, es a lo que llaman ética”.

Fernando Savater (Tomado de su libro Ética para Amador)[1]


Pocos conceptos producen tanto revuelo y debate en la sociedad como lo es la ética. Millones de autores y centenares de libros a través de la historia, enmarcados en ramas como la filosofía, la psicología, la teología y hasta la administración, asumen el concepto de ética y sus encuentros con otros como la moral y la responsabilidad social como fascinante e inagotable. De este conjunto paralelo al avance de las ciencias del conocimiento han surgido vocablos que ya nos empiezan a ser familiares. Tal es el caso de la ética empresarial, en donde, las corporaciones son como cualquier otro individuo y aducen seguir el “no hagas a nadie lo que no quieras que te hagan a ti” al pie de la letra. La ética empresarial se ocupa del estudio de las cuestiones normativas de naturaleza moral que se plantean en el mundo de lo negocios: la gestión empresarial, la organización de una corporación, las conductas en el mercado, las decisiones comerciales, etc.[2]


Las corporaciones ocupan un lugar cada vez más importante e influyente en las sociedades modernas. Para nadie es un secreto que las alianzas entre altos directivos de las compañías más importantes del mundo con dirigentes políticos de las potencias industriales convergen, tarde que temprano, en decisiones cuestionables para muchos. Los rumores sobre una marca deportiva que fabrica zapatos deportivos al interior de un barco en Asia, en condiciones deplorables para sus obreros, o más recientemente el derrame de petróleo en el golfo de México y su catastrófico impacto ambiental por negligencia de una petrolera inglesa, son algunos ejemplos de por qué hoy día lo “ético” no puede ser ajeno a las Fortune 500, ni a quienes le siguen detrás.


Economía vs. Ecología

Es un equilibrio que ocupa la cabeza de millares de científicos y ejecutivos alrededor del mundo. La búsqueda de nuevas fuentes de energía renovables, mercados verdes y sostenibilidad en la manufactura son temas que, ciertamente, determinarán el futuro de la producción industrial. Como dicen Brown, Bonner y Wier, en su libro Los próximos cien años: “El futuro de la sociedad industrial se debate alrededor del interrogante de si el hombre puede aprender a vivir con el hombre”.[3]


La responsabilidad de las organizaciones con el medio ambiente no es un tema nuevo. Hacia la década de los 60, movimientos ambientalistas como greenpeace sentaron las bases de lo que hasta hoy se considera la lucha por nuestra madre: el planeta tierra. Y es que hablar de ética empresarial es hablar de responsabilidad social empresarial (RSE) y de medio ambiente, una cosa lleva a la otra. Un ejemplo nacional que ilustra como estos tres actores pueden convertirse en uno solo, es la marca de agua Oasis de Postobón S.A. que con su “ayudar refresca” se ha convertido en un exitoso caso de mercadeo, destinando un porcentaje de sus ventas a la red Juntos contra la Pobreza, de la Presidencia de la República. Con respecto a esta estrategia, la revista Publicidad y Mercadeo[4] en un reciente número afirma con gran acierto: “Oasis demuestra también que el consumo es una manera de ejercer la responsabilidad social empresarial, que no debe quedarse sólo en palabras y buenas intenciones, sino que debe demostrarse con hechos”.


Ahora bien, lastimosamente nuestro afán por resolver las necesidades humanas nos ha llevado a un punto en donde, para muchos, ya no hay marcha atrás. La racionalidad moderna funciona con la relación medios-fin y su objetivo es el dominio del mundo para servir a los intereses humanos. Sin embargo, la carencia de una orientación de la acción y tradición cultural en el proceso de dominio, hizo que la ciencia fuera esclava de la tecnología; no se logró algún modo de libertad para el hombre, sino que por el contrario, se sometió a nuevos esquemas burocráticos, económicos, etc. Si bien el dominio técnico adquirió un mayor nivel de comodidad para los hombres, los sometió a otro tipo de esclavitud.[5]


Ética y cultura

La ética se refleja en la cultura, y a su vez, la cultura se refleja al interior de las organizaciones. Es importante que los directivos crean y mantengan una cultura ética, pues si el comportamiento de un líder no encaja en ella, no se puede esperar más de sus subordinados.


Por otro lado, al no haber criterios éticos mundiales, la cultura nacional entra también a jugar un papel importante a la hora de tomar decisiones; un round más de la confrontación Asia – Occidente, pero ahora referido a lo que se acepta como bueno o malo. Lo que en China se considera una decisión ética quizá no lo sea en Canadá. Como los sobornos son algo común en países como China, un canadiense que trabaje allá enfrentaría la disyuntiva: ¿debo pagar el soborno para asegurar un negocio, si es una parte aceptada de la cultura del país?[6] La verdadera pregunta es: ¿Qué haría usted?



[1] SAVATER, Fernando. Ética para amador: Ariel Editores

[2] Definición y enfoque de la ética empresarial. [cited may 22 2010] Available from internet: http://www.losrecursoshumanos.com/contenidos/297-definicion-y-enfoque-de-la-etica-empresarial.html

[3] BROWN, Harrison; BONNER, James y WIER, John. Los próximos cien años: Buenos Aires: Editora Argentina, 1964, p. 169.

[4] Se puede crecer sin canibalizarse en el intento. En: Revista Publicidad & Mercadeo. Nº 350. (Abril 2010)

[5] Ética y medio ambiente. Enciclopedia Temática Nuevo Milenio: Vol. 8: Bogotá: Editorial Norma, S.A., 2001, p. 128.

[6] ROBBINS, Stephen P. Comportamiento Organizacional. 10ª Ed. México: Pearson – Prentice Hall, 2004, p. 145.

LA INGENIERÍA INDUSTRIAL EN EL SIGLO XXV: UNA VISIÓN PROSPECTIVA

¿QUÉ ES PROSPECTIVA?[1]


La prospectiva es una disciplina y un conjunto de metodologías orientadas a la previsión del futuro. Básicamente se trata de imaginar escenarios futuros posibles, denominados futuribles, y en ocasiones de determinar su probabilidad, con el fin último de planificar las acciones necesarias para evitar o acelerar su ocurrencia.


Desde tal perspectiva, la prospectiva es entendida como una sistemática mental que, en su tramo más importante, viene desde el futuro hacia el presente; primero anticipando la configuración de un futuro deseable, luego, reflexionando sobre el presente desde ese futuro imaginado, para -finalmente- concebir estrategias de acción tendientes a alcanzar el futuro objetivado como deseable.



¿QUÉ ESTA PASANDO EN EL MUNDO?


  • Cambios vertiginosos. “Muchos de nosotros tenemos el vago sentimiento de que las cosas se mueven más de prisa. Tanto los médicos como los ejecutivos se quejan de que no pueden, en sus respectivos campos, mantener el ritmo de los últimos acontecimientos”[2]. Estamos rodeados de cambios constantes a nuestro alrededor, todo evoluciona a una rapidez inimaginable y quien no se suba a la nave de la auto-actualización tendrá muchos problemas en los próximos decenios. Como dice Alvin Toffler[3], en la actualidad cada dos años se dobla el conocimiento. A partir del año 2010 cada 80 días. Cada dos meses se va a duplicar la utilidad del computador personal. El ancho de banda va a ser ilimitado. Todo va a ser inalámbrico. El analfabeto del siglo XXI no será quien no pueda leer ni escribir sino quien no pueda aprender y desaprender.

  • Automatización de ciertos trabajos. Para nadie es un secreto que esas moles industriales con millares de obreros, características de principios del siglo XX, son historia. Nos encontramos ante la presencia desbordante de la tecnología en el trabajo, y en potencias como Japón y E.E.U.U. los robots industriales comparten el escenario de la producción con los trabajadores.

  • Nuevas tecnologías de información. Internet cambió la forma en cómo vemos el mundo. Actualmente las personas tienen acceso a toneladas de información gracias a la red de redes. De la misma forma que la tecnología desarrolla el procesamiento y la transmisión de la información, los medios de comunicación convergen para seguirle el paso a la evolución.

  • Globalización de los mercados financieros. El mundo es una gran aldea global y los vecinos nunca habían estado en toda la historia tan cerca como ahora. “Los últimos dos décadas han sido testigo de un crecimiento espectacular de los mercados financieros en el mundo" debido a la desintermediación producida en las finanzas, a la aparición de nuevos instrumentos financieros y al avance tecnológico que ha permitido conectar los mercados entre sí a través de unas sistemas avanzados de informática y telecomunicaciones”[4].

  • Economía vs Ecología. Un equilibrio que ocupa la cabeza de millares de científicos y ejecutivos alrededor del mundo. La búsqueda de nuevas fuentes de energía renovables, mercados verdes y sostenibilidad en la manufactura son temas que determinarán el futuro de la producción industrial.



NUESTRAS PREMISAS


Cualquier esbozo del futuro es como lanzar un objeto hacia una habitación totalmente oscura: la posición final es incierta. Gracias a la prospectiva, podemos imaginar ciertas cosas relacionadas con el rol del ingeniero industrial en el futuro (si es que sigue conservando tal apellido) deacuerdo a lo que pasa actualmente en el mundo de las organizaciones.


Las siguientes fueron las premisas o puntos de partida que se plantearon, de manera que cualquier ejercicio de proyección a futuro las tuviera en cuenta:

· Mientras existan organizaciones, habrán Ingenieros Industriales.

· Las capacidades del ingeniero industrial cambiarán de acuerdo a los cambios de las organizaciones que los acojan.

· Las organizaciones cambian de acuerdo a factores externos a ella.


Ahora bien, estos factores externos pueden ser:


  1. Los Avances Tecnológicos
  2. La economía Global
  3. Los accidentes históricos

Donde cada uno esta en estrecha relación con el otro. A manera de ejemplo, no podemos negar que si apareciese una tecnología de información más avanzada que la Internet en los próximos años, sus consecuencias en la economía no serían pocas y los consumidores buscarían adaptarse a tales cambios.


A continuación se analizará cada uno de los tres factores nombrados anteriormente, los cambios que generarían en las organizaciones de los próximos siglos y una aproximación a las habilidades requeridas por el ingeniero (industrial) en ese entonces.


1. Los Avances Tecnológicos


El papel de la ciencia y la tecnología para los próximos años, sin duda abarcará aspectos claves como la búsqueda de nuevas fuentes de energía renovables, la exploración de parajes interestelares y posibilidades de vida subacuática así como desarrollos en la elaboración de alimentos. “La ciencia y la tecnología son fundamentales y extraordinarios, tenemos que desarrollarlas, reencauzarlas y ponerlas a trabajar donde debe ser”[5].


Es muy probable que para el año 2400 existan únicamente tres tipos de ingenieros: uno aeroespacial y de desarrollo bélico, uno de construcciones inteligentes para diferentes biosferas (Tierra, agua, Marte, sol?), y uno que se encargue de la producción industrial, el manejo de los sistemas e inteligencia artificial disponible. Como es de imaginarse, aquí la nomenclatura es lo que menos importa. Ahora bien, nuestra actual concepción de ingeniero industrial se acerca a la tercera tipología nombrada, para ese entonces la fusión de disciplinas como la ingeniería de sistemas, la ingeniería agroindustrial y la robótica podría ser una realidad.


Este fenómeno de disolución ya esta ocurriendo en el mundo con el surgimiento de profesiones que lentamente están desplazando a otras. Para ilustra esto, a continuación se cita la definición de Ingeniero Telemático, programa profesional impartido por la Universidad ICESI de Cali:


Un Ingeniero Telemático es ante todo, un científico: Una persona capaz de investigar, de dar solución original a los problemas y de aprender por su propia cuenta. Tiene unos sólidos conocimientos en las áreas de telecomunicaciones y de informática, que le permiten comprender los problemas a los que se enfrenta y permanecer al tanto de los avances de la tecnología.


Por otro lado, sus valores personales y habilidades profesionales lo convierten en el factor humano de la tecnología, de vital importancia para el éxito de cualquier proyecto que se desarrolle en este campo[6].


2. La economía Global


Ya se dijo que la globalización de los mercados financieros ha sido impulsada en gran parte por el desarrollo de plataformas tecnológicas adecuadas. Hoy en día vemos como muchos sistemas económicos parecen “estandarizarse” mientras copian a las potencias mundiales. No sería descabellado pensar que para el siglo XXV tengamos una sola moneda aceptada en todo el globo, y su representación fuera un simple bit informático. Como dijo un alto ejecutivo de Merril Lynch[7]: “El dinero se mueve a la velocidad de la luz. La información tiene que ir más deprisa”.


Y es que con varios años de experiencias de crisis y debacles las organizaciones seguirán en su afán de encontrar la flexibilidad que les permita reaccionar a tiempo. “Estructuras relativamente uniformes dan paso a organizaciones matrices, equipos de proyectos específicos, centros de beneficios, así como a una creciente diversidad de alizanzas estratégicas, joint ventures (“riesgo compartido”) y consorcios, muchos de los cuales superan las fronteras nacionales. Como los mercados cambian constantemente, la posición es menos importante que la flexibilidad y la maniobra”[8]. Podemos afirmar, entonces, que en un futuro los grupos internacionales e interdisciplinarios serán un pan de cada día en el trabajo y los procesos cambiarán de manos a una velocidad increíble. Con este panorama, se necesitarán ingenieros con dominio de varios idiomas, mucho más cultos y dotados con grandes capacidades de trabajo en grupo.


3. Accidentes Históricos


Para el contexto del presente documento, se considera accidente histórico, a todo suceso que marca a la humanidad de forma positiva o negativa. A manera personal, podemos considerar desde el descubrimiento de la bombilla eléctrica hasta los atentados del 11 de septiembre como accidentes históricos, hechos que cambian la percepción de las sociedades con respecto a muchas cosas.


En 400 años pueden suceder muchas cosas: desde guerras interplanetarias hasta descubrimientos maravillosos que cambian totalmente el sentido de la vida. Ahora bien, el tema de la guerra es de cuidado, teniendo en cuenta que, sólo en el siglo XX, dos guerras mundiales azotaron a la humanidad, reiniciando economías, cultivando nuevas ramas del pensamiento y quién sabe cuántas más consecuencias que desconocemos hasta nuestros días. Preocupa el hecho de que la industrialización avanzada de muchos países sea la base económica para futuras guerras. “A fin de librar una contienda en la actualidad una nación debe poseer ella misma una enorme tecnología, o estar provista, como sea, de los productos de tal tecnología. A medida que trascurra el tiempo, y que continúe el ciclo de industrialización, mayor será el número de naciones que posean la capacidad de libar una guerra, o sea la de fabricar equipo mecanizado, aviones, armas de fuego y nucleares.[9]” Si a esto le sumamos la creciente demanda de recursos naturales, algunos de propiedad de países del tercer mundo, la lucha por la explotación de recursos minerales y de la tierra también se convertirá en un motivo de confrontación en el futuro.



EN CONCLUSIÓN


Para hablar del futuro de la Ingeniería, primero se debe hablar del futuro de la humanidad. Sobre esto se han escrito tratados completos, pero un texto tomado del libro Los próximos cien años[10], sintetiza con gran acierto lo que se viene:


Hemos visto que, en principio, el hombre puede, si lo desea, crear un mundo en donde la gente pueda llevar vidas de abundancia y creatividad dentro del marco de una sociedad libre. Es evidente que habrá muchas dificultades, muchos peligros. Pero es razonablemente claro que el hombre debe realizar a fin de dar los pasos necesarios. Queda por ver si reconocerá estos problemas a tiempo y procederá a crear un nivel de integración más elevada aún, o si permitirá que su civilización se desintegre en su actual etapa de desarrollo, quizá para no resurgir más. El futuro de la sociedad industrial se debate alrededor del interrogante de si el hombre puede aprender a vivir con el hombre.




[1] Prospectiva. [cited october 26 2009] Available from internet: http://es.wikipedia.org/wiki/Prospectiva

[2] TOFFLER, Alvin. El Shock del Futuro: Barcelona: Plaza & Janes, 1973, p. 33

[3] GONZÁLEZ MATERÓN, Armando. Comunicación Eficaz. En: Revista Coomeva. Ed. 79. (julio – agosto 2009)

[4] La globalización del mercado financiero. [cited october 28 2009] Available from internet: http://global-mercados.blogspot.com/2006/04/la-globalizacin-del-mercado-financiero.html

[5] ROJAS RODRÍGUEZ, Humberto. La crisis global y el futuro humano tienen solución: Bogotá: Alfaomega, 2000, p. 229.

[6] ¿Cómo es el ingeniero telemático de ICESI? [cited october 28 2009] Available from internet:

http://www.icesi.edu.co/ingenieria_telematica/perfil_ingeniero_telematico.php

[7] TOFFLER, Alvin. Las Guerras del Futuro: Bogotá: Circulo de Lectores, 1995. p. 95.

[8] Ibíd., p. 94

[9] BROWN, Harrison; BONNER, James y WIER, John. Los próximos cien años: Buenos Aires: Editora Argentina, 1964, p. 169.

[10] Ibíd., p. 174